Unción de los enfermos y personas mayores en Eucaristía | Santuario de Nuestra Señora del Cisne

La celebración anual de la Jornada mundial del enfermo tiene como objetivo manifiesto, sensibilizar al Pueblo de Dios y, por consiguiente, a las varias instituciones sanitarias católicas y a la misma sociedad civil, ante la necesidad de asegurar la mejor asistencia posible a los enfermos: ayudar al enfermo a valorar, en el plano humano y sobre todo en el sobrenatural, el sufrimiento; hacer que se comprometan en la pastoral sanitaria de manera especial las diócesis, las comunidades cristianas y las familias religiosas; favorecer el compromiso cada vez más valioso del voluntariado, recordar la importancia de la formación espiritual y moral de los agentes sanitarios y, por último, hacer que los sacerdotes diocesanos y regulares, así como cuantos viven y trabajan junto a los que sufren, comprendan mejor la importancia de la asistencia religiosa a los enfermos.” (Carta al Card. Angelini, 13 de Mayo de 1992) Hay muchas acciones que emprender o potenciar, pero ante todo es preciso comprometer toda la fuerza evangelizadora que le dé sentido y solución al dolor, al sufrimiento, a la enfermedad, en el contexto de la salvación integral. Por ello la Diócesis de Loja celebro la Eucaristía con la ceremonia del sacramento de la Unción de los enfermos, este jueves 11 de febrero desde las 18h00 en la Catedral. Estuvieron presentes los enfermos, los ministros de la comunión, voluntariado de los Hospitales Isidro Ayora, Seguro Social y SOLCA, además de las personas mayores que recibieron el sagrado sacramento luego de la homilía de Monseñor Alfredo José Espinoza, quien fue el que presidió la Santa Misa conjuntamente con el P. Carlos Jiménez y el P. Gilber Jiménez delegado del Departamento de Salud de la Diócesis de Loja, simultáneamente con otros sacerdotes En la homilía destaco a las personas que están detrás el cuidado de enfermos y ancianos “A veces este servicio puede resultar pesado, duro pero estamos seguros de que el Señor no dejará de transformar este esfuerzo humano en algo divino, todos nosotros pero en especial ustedes hermanos que están al cuidado de los enfermos, podemos ser manos, brazos y corazones que ayudan a Dios a realizar su prodigio. No dejen de ser nunca esa paz, ese corazón que sirven al Señor con amor a través de los más necesitados” señaló el Obispo de Loja.

Recalcó que enfermos, ancianos y las personas que los cuidan pueden ganar la indulgencia plenaria en este tiempo.