Los castillos y juegos pirotécnicos son la tradición de las fiestas septembrinas, en honor a la Virgen de El Cisne. Las celebraciones inician el 1 y concluyen el 8 de septiembre. En honor a la Virgen de El Cisne hay quema de castillos, juegos pirotécnicos, danza, baile y Eucaristía en la Iglesia La Catedral. Los principales priostes arriban del Azuay, Cañar, Ambato, entre otros sectores, donde la Sagrada Imagen es la principal fuente de creencia y admiración. Se suman los devotos que desde el 20 de agosto participan en los sacramentos. Septiembre es uno de los más aclamados y esperados por el pueblo, aquí se desarrolla uno de los eventos más inéditos y únicos de la Región Sur del país. Del 1 al 8 de septiembre, hay entre cuatro y seis castillos que queman a diario, acompañados de música, banda, danza, baile autóctono del pueblo cuencano, “vacas locas”, entre otros. Para los lojanos y quienes visitan la ciudad la quema de castillos es uno de los actos más populares y ancestrales que se vive cada año en la provincia, existe derroche de fe, amor y lealtad a la Madre de los lojanos. Los castillos son estructuras construidas a base de carrizo que llegan hasta los 8 y 12 metros de altura, cada uno con diversas singularidades, pisos, pero todos cargados de pirotecnia.

La inversión de los priostes es alta para contratar un castillo necesitan entre $1 100 y hasta $1 500; los “cueteros”, como denominan a las personas encargadas de armar, construir y dar la forma, quedan pocos y la mayoría es de Cuenca, desde donde vienen estos implementos con tres y hasta cuatro días de anticipación. Hay camiones que transportan de ciudad a ciudad.

La construcción lleva tiempo, la contratación se realiza al menos con antelación de 6 a 8 meses, lapso en el que los “cueteros” reúnen el material, forman las piezas y buscan la manera de innovar cada año. Las figuras que se observan una vez que se queman son múltiples, hay palomas, rostro de la Imagen, perros, ángeles, santos, personas, aviones, entre otros, de acuerdo a la ocasión, por ejemplo ahora para Loja se forma la Virgen del Cisne
Historiadores de la Ciudad y personas que radican más de 70 y hasta 80 años en la urbe, dan fe que más del 70% de los peregrinos llegan de otros lugares, especialmente del Azuay, incluso ellos trabajan los 365 días con la familia, comunidades y comités para reunir la cuota y juntos venir a organizar la fiesta en Loja

Los homenajes de agradecimiento a la “Churona” son varios, parten de la fe y los milagros alcanzados como cuenta Segundo Benítez, oriundo del Cantón Nabón, Provincia del Azuay, quien está cerca de la Imagen más de 30 años, en gratitud a que sanó de un dolor en una de sus piernas que le impedía caminar por más de 4 años y hoy gracias a la fe anda con normalidad, incluso participa en el trayecto de El Cisne a Loja, del 17 al 20 de agosto.

Manuel Lituma, oriundo de Jima, agradece a la Virgen por los favores asistidos, comenta que hoy tiene salud, amor y bienestar en el hogar junto a la familia. Relata que hace años, padecía de algunas enfermedades que le impedían cumplir las actividades diarias, pero actualmente permanece estable. Hay otras historias como la de Nancy Suquilanda, de Ibarra, quien dice que cuando tenía 16 años quedó embarazada de gemelos y los doctores le habían dictaminado que el parto sería por cesárea y, posiblemente, uno de sus hijos no viviría, lo único que hizo fue alzar la voz al cielo y decir Virgen de El Cisne hágase tu voluntad, esto queda en tus manos, y al término de dos horas se despertó en una camilla y su sorpresa fue que había sido parto natural, eso hace que jamás me aleje de la “Churonita”, comentó. (OGC).