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La vida cristiana es el desarrollo de la vida de la fe, en el horizonte de la esperanza, con el ardor de la caridad. En esta vida cristiana, que la debemos vivir con profunda fe, esperanza y amor, vamos peregrinando, vamos caminando hacia el encuentro con el Señor. Hoy termina una peregrinación de 72 kilómetros. Han caminado, han bordeado montañas, han avanzado junto con miles de miles de creyentes junto a la Virgen de El Cisne. María nos mira a todos y a cada uno de nosotros, como madre y con una gran ternura, misericordia y con amor… Ella siempre nos anima a sentir su mirada amable.

¿Qué nos pide hoy María en este peregrinar?…Yo quisiera señalar tres puntos concretos para el hoy de nuestras vidas y de nuestro país:

1. PEREGRINACIÓN DE LA PAZ

La peregrinación de este año se ha hecho en medio de un país convulsionado, dividido, violento. En un país donde se ha perdido la capacidad de un diálogo auténtico, abierto a todos y sin condiciones. La paz solamente se puede construir si sabemos respetar al otro y sabemos verlo como hermano. El Papa Francisco nos lo dice claramente: “Respetémonos y amémonos los unos a los otros como hermanos y hermanas… ése es el camino para la paz” Además, el Papa nos señala un camino exigente: “Para conseguir la paz se necesita valor, mucho más que para hacer la guerra. Se necesita valor para para decir sí al encuentro y no al enfrentamiento; sí al diálogo y no a la violencia; sí a la negociación y no a la hostilidad; sí al respeto de los pactos y no a las provocaciones” ¿Seremos capaces como hermanos de este pueblo vivir con esta actitud de valentía? Una valentía para construir la paz. En manos de María, la Reina de la Paz, pongo este camino de encuentro para lograr construir la paz. No ganamos nada con la violencia, de lado y lado. Debemos todos aprender a escuchar, debemos todos asumir una actitud de humildad y dejar aquella actitud de sentirnos dueños de la verdad.

María es el camino para la Paz, una paz auténtica, una paz que nace del corazón, una paz que nos da su hijo Jesús. Tengamos el “coraje” de decir “sí” a todo camino y encuentro que construya la paz… basta de violencia verbal, física y de actitudes, ése no es el camino para nadie.

2. PEREGRINACIÓN DE AMOR

Todos han caminado movidos por un gran amor. Pero este amor debemos vivirlo cada día, no debe ser un amor que se queda por los caminos de Loja, sino un amor que se hace vida cada día. ¿Dónde nace este amor? El mismo Papa Francisco nos lo dice: “El amor no debe nacer en la arena de los sentimientos, que van y vienen, sino en la roca del amor verdadero que viene de Dios” Nuestro amor cristiano no es un mero sentimentalismo. Viene de Dios y a Dios debe volver a través de nuestras actitudes concretas. Es un amor que lo hacemos vida, como fue el amor de María. Francisco nos dice que “toda la existencia de María es un himno a la vida, un himno de amor a la vida”. Nuestro amor a Dios se debe hacer camino hacia el hermano. Debemos peregrinar en amor hacia el encuentro del otro. Debe ser un amor que nos lleve a cuidar la vida, a cuidar la familia, a cuidar a los niños, a cuidar a los viejos, a cuidar a los jóvenes. Un amor que impida que exista el odio, que exista pelea, que exista división y violencia. Un amor que conduzca al diálogo y al encuentro. Un amor que vaya creciendo en el corazón y que nos lleve a Dios.

Como María, asumamos cada uno de nosotros en nuestras vidas, ese “amor a la vida”… un amor a la vida del otro, un amor auténtico.

3. PEREGRINACIÓN DE UNIDAD

Caminamos buscando la paz, caminamos sembrando el amor y este caminar nos debe llevar a construir la UNIDAD. Hoy más que nunca pido a María que nos ayude a construir la unidad en nuestro país, en medio de nuestro pueblo. Y no quiero hablar yo, quiero ahora recordar el mensaje claro, profético y valiente del Papa Francisco en nuestra tierra ecuatoriana. Un mensaje dirigido a todos y del que no se puede apropiar nadie. Respecto de la unidad el Papa nos dijo: “Es impensable que brille la unidad, si la mundanidad espiritual nos hace estar en guerra entre nosotros en busca estéril de poder, prestigio, placer o seguridad económica y esto a costa de los más pobres, más excluidos, indefensos de los que no pierden su dignidad, pese a que se la golpean todos los días” Y aquí nos señala un camino para todos nosotros, hombres y mujeres de fe. ¿Cuál ese camino para construir la unidad?, uno solo: la evangelización. “La evangelización puede ser el vehículo de unidad, de aspiraciones, sensibilidades, ilusiones y hasta de ciertas utopías. Mientras en el mundo, especialmente en algunos países aparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos queremos insistir en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos mutuamente a llevar las cargas” Yo invito a todos, a los pies de nuestra Reina de El Cisne, a que nuestra peregrinación no termine hoy aquí, todo lo contrario. Creo que HOY COMIENZA UN PEREGRINAR DE UNIDAD. Seamos nosotros los que asumamos “la unidad como una acción misionera para que el mundo crea” Hoy invito a todos, de manera especial a quienes nos gobiernan, a los políticos de los diferentes partidos y tendencias, a los hombres de empresa, a los dirigentes sindicales, a los dirigentes indígenas, a todos los que están enfrentados… A TODOS… a sientan ese “anhelo de unidad” del que nos hablaba el Papa Franciscos. Sabemos, como nos decía Francisco en nuestro país, que “hay necesidad de luchar por la inclusión a todos los niveles, evitando egoísmos, promoviendo la comunicación y el diálogo”

Estamos a tiempo de RECONSTRUIR LA UNIDAD, la hemos perdido. No queremos enfrentamientos entre hermanos. No queremos sangre de nuestro pueblo derramada… somos hermanos. María se nos da como MADRE DE TODOS. A Ella, le pido yo, este pobre Obispo de Loja, que custodia su Imagen como el más grande tesoro, que regale al pueblo ecuatoriano la capacidad de peregrinar en el amor, en la paz y en la unidad.

Al terminar, hago oración pequeños fragmentos de las “Coplas a la Virgen de El Cisne” de Julia Burneo:

Para ti, ¡hermosa Churonita! La copla de mi fe te ofrezco ahora, del rosal de mi amor, la más bonita, que brotó a la luz, en esta aurora.

Para ti, que siempre peregrinas, por el alma de todos tus devotos, dulcificando sus sentimientos rotos y cambiando sus senderos y sus ruinas. Y allí ante tus pies nos encontramos, inmensas muchedumbres, hileras y corrillos de devotos fieles, libres y sencillos que espiritualmente nos damos las manos.

Y tú como madre, cariñosa y buena, a todos tus hijos llenas su alma entera, cambiando en su vida su oscuro sendero, con tu luz divina segura y certera….

Sí mi querida Churonita, hoy estoy ante ti, yo te pido que ilumines el oscuro sendero de este Ecuador que es tu casa y que pongas luz de paz, semillas de amor y anhelo de unidad.
He venido hoy a recibirte, con mi corazón roto por la orfandad por la tumba recién abierta de mi padre, pero confiando plenamente en tu amor de Madre. A ti te entrego el corazón de mi pueblo y mi vida entera… Así sea.

Mons. Alfredo José Espinoza Mateus, sdb
Obispo de Loja