Coordinador: P. José Díaz
I- Objetivos de la Catequesis Familiar en el Santuario Basílica Nuestra Señora de el Cisne

– Evangelizar, en lo posible, a todo el núcleo familiar: El Santuario  ofrece este servicio a los padres, para que, a su vez, catequicen a sus hijos por la palabra y el testimonio de vida. Este fue el estilo de Jesús en su predicación y en su actuación.

– Se intentará llevar a padres e hijos a vivir esta experiencia de fe en comunidad, con el compromiso de construir una sociedad más justa, alejada del individualismo y de cualquier otro tipo de insolidaridad.

– Que lo adhesión de la familia a Jesucristo sea totalmente consciente y libre, fruto único de la conversión del corazón a la persona de Jesucristo.

– Los niños deben recibir de sus padres estas vivencias para abrir, de forma natural, su corazón a la fe en el Señor Jesús.

II. – Principios en los que se funda esta Catequesis:

Son de dos clases: Teológico-Pastorales y pedagógicos. Tanto los unos como los otros no constituyen una metodología, que siempre restringe de alguna manera la creatividad del catequista y la libertad en la transmisión de la fe. Sí constituyen el armazón interno de la Catequesis Familiar.

Todos estos principios se han entresacado de una reflexión comunitaria sobre la manera que tiene Dios de actuar a través de la Historia. Resumimos a continuación algunos de ellos:

1° Algunos principios teológico-pastorales:

– Dios actúa siempre sin prisa.

– Deja a salvo en todo caso, la libertad del hombre.

– Se limita a llamar permanentemente a la conversión del corazón.

– Es exigente para aquél que lo descubre y libremente se adhiere a El.

– Se manifiesta como Dios de un Pueblo, no de individuos aislados: Ha establecido que la fe sea transmitida por otros hombres.

– El establecimiento de su Reino es la tarea fundamental de los cristianos a través de la historia y de “su historia”.

2° Principios pedagógico-cristianos:

– Jesús unió siempre los gestos a las palabras: su método era activo y existencial.

– Entregó su mensaje de forma progresiva y adaptada a los que le escuchaban: Era el Maestro.

– Conoció a sus seguidores y de entre ellos eligió a los apóstoles. A ellos los preparó para la misión advirtiéndoles de las dificultades que iban a encontrar en la sociedad, en los grupos, en las costumbres y en las personas.

– A sus seguidores los escuchó, comprendió y los animó en sus momentos difíciles, abriéndoles un horizonte misionero hacia todos los pueblos razas y culturas.