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La Diócesis de Loja, con motivo de la celebración de la XXIV Jornada Mundial de oración por el enfermo, ha organizado celebraciones en hospitales, casas de asistencia y parroquias a fin de acercar a los enfermos, ancianos y hermanos con capacidades diferentes, a Jesús, rostro del amor misericordioso de Dios, especialmente en los momentos de dolor y alegría.

En la Parroquia San Bartolomé Apóstol, en Amaluza, el pasado 20 de febrero, se ofició una Eucaristía pidiendo por la salud de los hermanos enfermos y de la tercera edad, la misma que fue presidida por Mons. Alfredo Espinoza Mateus, sdb, Obispo de la Diócesis, quien junto a cuatro Sacerdotes también confesaron e impartieron el Sacramento de la Unción de los enfermos. Además se instituyó a cuarenta Ministros Extraordinarios de la comunión y de la Salud. Ellos son un don de Dios para la Iglesia Lojana y serán de gran ayuda para las parroquias de Amaluza, Jimbura y Lucero, preparando a los enfermos y familiares a la visita de sus Párrocos y llevando la comunión y siendo “Buena Noticia” como les pidió el Obispo.

Quienes recibieron el ministerio pertenecen a todas las edades y condiciones sociales y son de barrios generalmente muy alejados del centro parroquial. Se han preparado semana a semana, superando toda clase de dificultades y esta labor, en coordinación con los Párrocos, es una labor que viene llevando adelante los Departamentos de Salud y Liturgia de la Diócesis. Como señaló el Obispo, es la “primera semilla” que se siembra fuera de la ciudad de Loja donde ya existe un nutrido grupo de ministros extraordinarios de la comunión.