MENSAJE PASTORAL DEL OBISPO DE LOJA AL COMENZAR EL AÑO 2017 - Santuario de Nuestra Señora del Cisne

“UNA RECETA PARA EL NUEVO AÑO”

Hemos comenzado un nuevo año, muchos buenos deseos nos hemos deseado en familia, entre amigos, en comunidad. Son deseos cargados de esperanza, optimismo, ilusión y sobre todo, llenos de fe.

Empezamos un Año 2017 que será crucial en nuestro país. Un año de elecciones. Un año en el que decidiremos el rumbo de nuestro querido Ecuador para los próximos años. Todos tenemos el gran deber y la gran responsabilidad de meditar nuestro voto y de depositarlo en la urna siendo conscientes de la opción que tomamos, la misma que no puede ni debe estar alejada de los principios y valores cristianos que vivimos.

Al comenzar este 2017 quiero llegar a ustedes con un mensaje, como siempre con una palabra en cierto modo diferente. Llego con una “parábola” para estos tiempos y como toda parábola, siempre lleva un mensaje que debemos saber descubrir y aplicar a nuestras vidas.

En los días de Navidad y Año Nuevo las madres preparan con esmero sus mejores recetas. Aquí les quiero compartir una “receta” especial para prepararla a lo largo del nuevo año que estamos empezando. Es una receta particular y única que recibí por correo electrónico hace algún tiempo y que ahora comparto con todos ustedes. Apunten bien los ingredientes y manos a la obra:

“Tome doce meses que estén bien maduros. Vea que estén limpios de amargos recuerdos, de odio y rencores. Límpielos cuidadosamente de pegajosa malevolencia y quíteles cualquier mancha de mezquindad y pequeñez.

Vea que en estos meses no quede nada del pasado y téngalos tan frescos y limpios como cuando salieron del GRAN ALMACÉN DEL TIEMPO.

Corte esos meses en treinta partes iguales. Esa cantidad rinde trescientas sesenta y cinco porciones. No trate de cocinarlo todo a la vez, prepare la receta día a día de la siguiente manera:

Ponga en cada uno de ellos: 12 partes de FE, 11 partes de PACIENCIA, 10 partes de ENTUSIASMO, 9 partes de TRABAJO (no omita este ingrediente o echará a perder el gusto de su receta), 8 partes de ESPERANZA, 7 partes de FIDELIDAD, 6 partes de LIBERTAD, 5 partes de AMABILIDAD, 4 partes de DESCANSO, 3 partes de ORACIÓN, 2 partes de Meditación y 1 parte de RESOLUCIÓN bien seleccionada.

Luego agregue: una cucharada de ESPIRITUALIDAD, una onza de ESPARCIMIENTO, un poquito de SIMPLEZA y una taza bien limpia de BUEN HUMOR.

Añada a todo esto, AMOR al gusto, mezcle con una buena dosis de ENERGÍA. Aderécelo con SONRISAS y un poquito de JÚBILO… Después sírvalo con una salsa de SERENIDAD, ALTRUISMO y ALEGRÍA

Hasta aquí la receta, luego viene el toque personal. Ese “toque” lo debemos dar todos. Lo debe dar el padre de familia en su hogar, el educador en el aula, el compañero de trabajo en la oficina, la vecina en el barrio, el sacerdote en la Parroquia, la autoridad pública en su servicio a la comunidad, el obrero en su jornada de trabajo, el estudiante en medio de sus compañeros, los jóvenes cuando comparte con sus amigos y lo debo dar también yo, como Obispo, en toda la Diócesis.

 Estamos llamados a “amasar” este año con nuestras manos, a ser esos “artesanos de la paz” como nos pide el Papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017. Sus palabras son concretas y claras y constituyen para nosotros un verdadero compromiso de vida al comenzar el camino de este año:

 “Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla. En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz”

La tarea es personal, es ineludible. Seamos esos “artesanos de la paz” en donde nos encontremos. Que este sea nuestro compromiso de Año Nuevo. No hagamos muchos propósitos que a la final no cumplimos ninguno. Hagamos uno solo, ser “artesanos”, ser “sembradores” y ser “constructores” de paz por donde pasemos. Dejemos huellas de paz en el camino de este año 2017.

 Termino con una parte de un “Pregón de Año Nuevo” que encontré hace muchos años. Es una oración y al mismo tiempo es un compromiso.

 “Vida nueva!…¡Si fuera verdad….!¡Nueva, siempre nueva!

¡Vida, siempre vida y siempre viva!.

Esta fiesta, este juego, este sueño a la vez humilde y ambicioso

que el hombre eleva a Dios sin saberlo,

es un grito que el Padre escucha y que el cristiano entiende.

Si tenemos más corazón. Si tenemos más amor…

Si tenemos menos egoísmo… Entonces sí…¡Feliz Año Nuevo!

Si hemos luchado por el hombre y pensamos seguir haciéndolo;

si levantamos a los caídos en el camino;

si escuchamos al que necesitaba hablar con alguien;

si visitamos al que estaba solo; si colaboramos para remediar injusticias;

si ensayamos tenazmente, mil y mil veces, el ser buenos

y  portarnos como  verdaderos hombres,

aunque en este momento comprobemosque todavía somos una calamidad;

si gastamos trescientos sesenta y cinco días en ayudar a nuestro prójimo en lo que podíamos sin olvidar que también Dios Padre es nuestro prójimo,

Entonces sí…¡Feliz Año Nuevo!.

Si miramos este año que comienza como algo inédito,

lleno de posibilidades irrepetidas e irrepetibles,que nunca se han dado,

como un paisaje que nunca se ha cruzado,

como una tierra virgen aún no conquistada,

en la que cada día caerá un rayo nuevo de sol

que todavía no ha salido nunca de aquel astro,

sino que saldrá para cada uno de nosotros y para ese momento…..

Si sabemos andar con capacidad de sorpresa,

si comprendemos de verdad que el hombre nunca es lo mismo,

que el corazón no envejece si nosotros no lo permitimos,

si comprendemos que cada segundo del futuro

es un mensaje de Alguien que está más allá del tiempo

desde donde nos llama y hacia donde nos llama

aunque ya lo tenemos aquí cerca del corazón….

Si sentimos que el amor y la alegría todavía están vivos

allá en algún rincón de la conciencia, haciendo felices a la gente…

y así siendo cada uno de nosotros feliz;

si creemos que Dios es bueno y que nos ama,

si creemos que el hombre es bueno, en el fondo,

o al menos nos gustaría creerlo siempre… Entonces sí… ¡Feliz Año Nuevo!.

Cristo es nuestro tiempo. Cristo es nuestro futuro.

Cristo no juega con nosotroscuando nos dice con su mayor seriedad

a la vez que con enorme alegría:¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz Año que no sólo no nos aleja de la vida,

¡sino que nos acerca incansablemente a ella….! AMÉN”

Reciban todos ustedes, queridos hermanos, al comenzar este Año 2017, mi bendición de padre, hermano y amigo. Que caminemos juntos construyendo una “Iglesia en salida, cercana y misericordiosa”.

Unidos en el Señor de la Vida

+ Alfredo José Espinoza Mateus, sdb

Obispo de Loja

Loja, 6 de enero de 2017

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