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A mis queridos hermanos sacerdotes, seminaristas y fieles de la Diócesis de Loja, va mi recuerdo y mi abrazo, el mismo que rompe fronteras y cruza el océano. Estoy lejos pero al mismo tiempo cercano a todos ustedes. El amor de Cristo nos une y para este amor no hay distancias, siempre hay cercanía.

En este día, unidos en la Eucaristía celebramos la FIESTA DEL CLERO, damos gracias al Dios de la Vida por nuestra vocación y servicio ministerial al que hemos sido llamados y les quiero dejar un pequeño mensaje, basado en palabras del Papa Francisco: Ustedes, queridos hermanos sacerdotes y seminaristas, están llamados a ser:

En primer lugar, HOMBRES DE DIOS: El Papa nos dice que “es esencial que el clero de testimonio de una vida habitada por el Señor, coherente con las exigencias y los principios del Evangelio”

Para poder serlo, debemos orar. Francisco afirma que “la oración nos cambia el corazón y nos hace comprender mejor cómo es nuestro Dios. Pero para esto, es importante hablar con el Señor, no con palabras vacías sino desde nuestra realidad”

Que el Espíritu Santo nos enseñe a rezar y siempre esté presente en nuestra oración, nos conduzca por este camino y nos enseñe a llamar a Dios, “Padre”.

En segundo lugar, HOMBRES DE UNIDAD: Les invito a vivir profundamente la unidad. A dejar a un lado todo aquello que nos divide, de manera especial los chismes, murmuraciones y prejuicios. El Papa nos dice que “la unidad del clero es un elemento indispensable del testimonio y está basada en Cristo Resucitado”. Estamos llamados, según el Papa Francisco, “a construir cada día esta unidad, dejando de lado cualquier prejuicio…” Somos diversos, pero en esa diversidad debemos construir la unidad, y así daremos cabida a la riqueza humana y espiritual de nuestra Diócesis.

Y por último, sean HOMBRES DE MISERICORDIA: Podemos preguntarnos qué significa misericordia para los sacerdotes. Francisco nos da la respuesta: “…es conmoverse delante de las ovejas, como Jesús, que veía a la gente cansada y agotada como ovejas sin pastor…es tener ternura hacia la gente, especialmente hacia las personas excluidas, hacia los pecadores, hacia los enfermos que nadie cuida…Así, a imagen del Buen Pastor, el sacerdote es un hombre de misericordia y compasión, cerca de su gente y servidor de todos”

Pero, de manera particular, como sacerdotes debemos demostrar entrañas de misericordia cuando administramos el sacramento de la reconciliación; lo demostramos en nuestra de acoger, escuchar, de aconsejar, de absolver, pero para ello, deben dejarse abrazar primero por un Dios que es Padre y que perdona.

El Papa se pregunta: “¿puede existir un cristiano que no sea misericordioso? No. El cristiano necesariamente debe ser misericordioso, porque esto es el centro del Evangelio”. Y yo, aplicando las palabras de Francisco, les digo que no puede existir un sacerdote que no sea misericordioso.

Me uno de modo particular a mis hermanos sacerdotes Cristóbal Espinoza y Héctor Loaiza en sus BODAS DE ORO SACERDOTALES y a mi querido compañero y amigo, el P. Hernán Ojeda en sus BODAS DE PLATA SACERDOTALES. Sean siempre y en todas partes sacerdotes.

Sí, mis amados sacerdotes y seminaristas, doy gracias al Señor por la vida de cada uno de ustedes, verdadera riqueza para nuestra Diócesis de Loja, pero con el corazón en la mano, haciendo mías las palabras del Papa Francisco, les recuerdo que “el clero debe dar testimonio de una vida coherente con el Evangelio”…ése es nuestro verdadero desafío.

Oren por mí para que pueda ser el Pastor bueno que camina con ustedes y sea el primero en dar un testimonio de vida coherente.

Les imparto a todos mi bendición

+ Alfredo José Espinoza Mateus, sdb

Obispo de Loja