La Virgen Peregrina - Santuario de Nuestra Señora del Cisne

La fe que inspira la Virgen de El Cisne, una advocación mariana que por más de 400 años es seguida por millones de fieles en Ecuador, ha cruzado fronteras. Desde hace siete años, su imagen viaja desde la Basílica de El Cisne en la provincia de Loja, Ecuador, a visitar a miles de inmigrantes hispanos en Estados Unidos.

La Virgen llegó el pasado septiembre para reunirse con más de 2,000 feligreses de la Iglesia de la Asunción de Peekskill en Nueva York. Ellos, en honor a la Virgen, realizaron una colorida celebración religiosa al aire libre un soleado domingo de otoño a orillas del Río Hudson.

“Como muchos de nuestros hermanos no pueden regresar a Ecuador, la Virgen Peregrina viene a reunirse con ellos”, dijo el Diácono Carlos Campoverde, coordinador del Ministerio Hispano de la Iglesia de la Asunción, durante la celebración que empezó temprano con una larga fila de creyentes que esperaban pacientes acercarse a la Patrona de Loja, para adorarla, rezarle, suplicarle y pedirle perdón o milagros.

La primera aparición de la Virgen de El Cisne ocurrió en octubre de 1594, cuando ella le habló a un joven pastor de Loja. Los habitantes que atravesaban una fuerte sequía encomendaron al escultor español Diego de Robles tallarle una imagen tomando como ejemplo a la Virgen de Guadalupe. Desde esa época, cada 15 de agosto la pequeña imagen sale en procesión en una caminata de 75 kilómetros desde la Basílica de El Cisne hasta Loja. Adicionalmente, una réplica llamada la Virgen Peregrina viaja desde la basílica a varios pueblos de Ecuador, España y Estados Unidos.

En la celebración en Peekskill, decenas de hombres y mujeres se confesaron con uno de los sacerdotes. A un lado del parque, una banda de músicos alegró el ambiente. La celebración incluyó un grupo infantil de danzas folclóricas de Ecuador y cantantes de varias parroquias vecinas que animaron la devoción religiosa más importante del ministerio hispano de Peekskill.

La Virgen de El Cisne vino acompañada de los sacerdotes Damián Vargas y Gilbert Jiménez. Los sacerdotes ecuatorianos concelebraron la misa con el párroco de la Iglesia de la Asunción, el Padre John Higgins, y otros religiosos invitados.

Al atardecer, la sagrada imagen de la Virgen fue cargada en procesión hasta la Iglesia de la Asunción.

El ministerio hispano de Peekskill empezó a celebrar la devoción de la Virgen de El Cisne hace 17 años, y desde hace nueve traen la imagen peregrina desde Ecuador. Este año, durante sus dos semanas de estadía, la imagen participó en vigilias, misas, procesiones y visitó otras parroquias de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

Los devotos que organizan el viaje de la Virgen a Estados Unidos trabajan todo el año para lograrlo. “La Virgen es mi adoración y soy devoto desde niño. Antes de viajar a Estados Unidos, le pedí a la Virgen que me hiciera llegar con bien y en compañía de mi esposa. Y llegamos”, dice el coordinador de la Virgen de El Cisne, Ángel Cochancielo. “Mi servicio es seguir acompañando y evangelizando. Todos los domingos visitamos hogares, rezamos el Rosario, reclutamos servidores e invitamos para que concurran a la Iglesia”.

Para Beatriz Tenezaca, coordinadora de las devociones marianas, la devoción a la Virgen de El Cisne es inmensa y su amor inspira a muchos a llegar a Dios. “En mi vida ha sido una bendición, tenía problemas para dar a luz a mi hijo y le supliqué a la Virgen y mi hijo nació sano”, dice. “Perdí a mi madre, pero la Virgen de El Cisne es mi madrecita que siempre está a mi lado”.

Esta advocación mariana es una de las actividades del ministerio hispano bajo el liderazgo del Diácono Campoverde, el apoyo del Párroco Higgins y la ayuda del Párroco Vicario, Padre VincentDruding.

Hace 17 años, sólo unas 50 personas asistían a la misa en español y el ministerio hispano sólo tenía cinco servidores, dice Campoverde. El ex Párroco Steven Clark le encargó hacer un estudio sobre la falta de concurrencia de los hispanos a la Iglesia. “Empecé tocando puertas, visitando hogares”, dice el diácono. “Y preguntaba: ¿Por qué no vienen a la misa en español?”

Encontró que muchos inmigrantes indocumentados tenían temor de asistir a lugares públicos, estaban confundidos por la diversidad de religiones y otros no sabían que había misa en español. Cuando Campoverde entregó los resultados al Padre Clark, él respondió: “Ahora prepara un plan para resolver el problema”.

Campoverde empezó con un boletín informativo que distribuía con su esposa en las calles para anunciar los sacramentos y la misa en español. En misa, él contaba su experiencia de fe y muchos feligreses se identificaron con él.

“Un día visité una casa donde vivían 40 guatemaltecos y les pedí que me ayudaran. Empecé a dar responsabilidades para que sirvan en el ministerio de la liturgia, a pasar los libros, recoger la colecta y formar un grupo juvenil”, dice Campoverde.

El diácono dividió el ministerio hispano en tres áreas: Evangelización y catequesis, liturgia, y ayuda social. “Nuestra Iglesia es viva, confiamos en nuestra feligresía y en la providencia de Dios”, dice Campoverde. “Damos oportunidad a los que valoran la palabra de Dios, los reconocemos y les animamos: No vinieron por coincidencia, su misión comienza aquí y Dios les necesita”.

Pronto el ministerio hispano vio los frutos de su trabajo, dice Campoverde: “En 1999, se bautizaron 60 niños, ya para el 2014,  180. Antes no había más de cinco bodas al año, y para ese mismo año se han planificado 30”. Con el apoyo de la policía de Peekskill, el ministerio promovió la creación de un documento de identidad para que feligreses indocumentados se sientan integrados. El documento sirve como prueba para que puedan abrir una cuenta en el banco.

Actualmente el ministerio hispano tiene más de 200 servidores. La parroquia ofrece dos misas en español a la que asisten más de 1,300 personas, en su mayoría ecuatorianos y guatemaltecos. Además, un buen número de feligreses hispanos prefiere asistir a las misas en inglés.

El Padre Higgins reconoce el sentido de organización y liderazgo del Diácono Campoverde. “Es un líder astuto que ha sabido captar la fe y la vida devocional del pueblo”, dice el Padre. “Los hispanos requieren de mucha generosidad y les ofrecemos oportunidades para que crezcan en su fe”.

“Me siento muy feliz de servir a la comunidad hispana porque ellos renuevan y bendicen a la Iglesia”, dijo el Padre Druding. “Es una comunidad muy rica en fe y tienen un gran sentido de familia y comunidad”. El Diácono Campoverde añade: “Abrimos las puertas de la Iglesia de la Asunción a todos los católicos para que se sientan como en casa y les invitamos para que celebren sus tradiciones religiosas de su país”.

Fuente: revista Maryknoll

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