2847049-pila-de-viejas-maletas-200x300-9866248

Mons. Alfredo Espinoza Mateus, sdb

Todo viaje siempre despierta muchas expectativas. Estoy preparando maletas. Humanamente hablando tengo todo listo están comprados los pasajes, visto los hospedajes, itinerarios y personas con las que debo encontrarme.

¿A dónde voy? Les respondo con sinceridad, voy a Europa. El motivo fundamental de mi viaje es uno solo, voy a participar del curso o “Convenio para nuevos obispos” a realizarse en la ciudad de Roma del 9 al 19 de septiembre.

Será un momento único en mi vida. Nos reuniremos los obispos ordenados en el último año, es decir, todos iniciando esta gran y delicada misión que el Señor ha puesto en nuestras manos. Tendremos tres o cuatro conferencias  diarias dictadas por Cardenales y Obispos de las diferentes Congregaciones de la Curia Vaticana.

Durante este curso, tendremos la oportunidad de encontrarnos privadamente con el Papa Francisco. Anhelo ese momento y tengan la seguridad que pondré a toda la Diócesis en el corazón del Papa y llevaré el saludo de ustedes y de nuestra querida Reina de El Cisne.

También estaré en Madrid, donde celebraré una Eucaristía a los ecuatorianos residentes allá, de manera especial a los lojanos. Iré a Alemania para encontrarme con los diferentes organismos de cooperación de la Iglesia de ese país y por último, regresaré por Nueva York donde en Peekskill celebraré una misa campal con la presencia de la imagen Peregrina de nuestra Virgen de El Cisne.

Salgo el 4 de septiembre y regreso el 30, es decir, prácticamente todo el próximo mes estaré ausente de mi Diócesis. Haré las maletas y siempre que lo hago, pongo el corazón dentro de ellas, es decir, los llevo conmigo.

Lamento eso sí, no se  imaginan cuánto, no estar en la Feria de Loja y en la Fiesta del Clero. Estaré comunicándome y no dejaré de escribir, a la distancia, estas líneas editoriales.

Cuento con sus oraciones así como ustedes cuenten con las mías. Recen por este hombre que camina por Loja y también por otros continentes, sin convertirme, eso sí, en “Obispo de aeropuerto”.

Diario la Hora